COLUMNA DE OPINION

La primera Santa argentina

Por Claudio Valerio

 

 María Antonia de Paz y Figueroa (Mama Antula),  una mujer santiagueña; de ser primeramente una laica consagrada cristiana, para ser hoy, por paciencia y perseverancia en la fe, nuestra primera Santa.

Mamá Antula (beata María Antonia de Paz y Figueroa), primera santa argentina. Una mujer extraordinaria y protagonista del siglo XVIII que transforma la sociedad de su tiempo; poseedora de una personalidad fuera de lo común. Una “Mujer criolla”, nueva figura en la historia que empieza a desarrollarse en las colonias de América.

María Antonia del Señor San José para sus hermanas en religión; la “Señora Beata” para las lavanderas; la “Amita Santa” para el esclavo; Mama Antula, para los indígenas, poseedora de un temperamento criollo,  frente a la expulsión de los jesuitas de todos los reinos españoles y de América, por parte del soberano Carlos III y la posterior supresión de la Compañía de Jesús por parte del papa Clemente XIV, María Antonia decide continuar con la obra de los jesuitas, organizando ejercicios espirituales al modo de San Ignacio, empezando para ello  a caminar los polvorientos caminos del campo santiagueño.

Ella fue canonizada a partir de la cura sin explicación médica alguna de la hermana Rosa Vanina, del instituto de las Hijas del Divino Salvador. Esta religiosa padecía un cuadro mortal, para esa época, de colecistitis aguda. A partir de invocar intercesión a la hoy santa, rápidamente la hermana Rosa se recuperó, siendo esto para el Vaticano una prueba y comprobación de un milagro… Para Benedicto XVI, ya en 2010, esto sería el primer paso hacia la beatificación de “Mama Antula” por considerarla como «venerable» dado que en vida practicó heroicamente las virtudes cristianas.

María Antonia de Paz y Figueroa, nuestra primera  Santa, “desafió así las convenciones de la sociedad colonial y tuvo una influencia crucial y postrera en el clima independentista de mayo de 1810″ (AICA, Agencia Informativa Católica de Argentina)… Ella, desafió estoicamente los mandatos de su época para dedicarse a las mujeres sin casa y a los niños abandonados, dejando de lado todos sus privilegios, dado que era una mujer nacida en la nobleza. En el caso de los niños abandonados, los albergaba, los vestía y alimentaba, además de bautizarlos con el apellido ‘San José’.

 

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.

Claudio Valerio

®.Valerius

 

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