
Rabindranath Tagore fue una influyente personalidad de India con una vasta
trayectoria como cuentista, dramaturgo, poeta, ensayista y en otras áreas humanistas
y culturales. Muchas fueron las reflexiones que dejó acerca de la cultura, la educación
y el patriotismo… Hoy, y después de un tiempo de silencia, rescato esta que dice: "La
lección más significativa que el ser humano puede aprender en su vida, no es que en el
mundo hay dolor, sino que depende de nosotros sacar provecho de él, pues se nos ha
permitido transformarlo en gozo.
El dolor es una condición inevitable del mundo, forma parte de nuestra existencia;
pero, lo que con él hacemos es elección nuestra; es personal personal.
Tanto las pérdidas, como los problemas y el dolor sabemos que son inevitables y que
todos, alguna vez, pasamos por situaciones difíciles. Pero el dolor no es una condena
perpetua ni el final de nuestra historia. Tenemos la responsabilidad de cambiar de
actitud: con empatía, introspección y aprendizaje, podemos activar nuestra resiliencia.
No debemos romantizar el sufrimiento ni sentarnos a aguantar en silencio. En
nuestras manos está el poder de transformar esa experiencia en un nuevo comienzo.
Todo aquello que se presenta como doloroso, funesto o indeseable suele ser el reflejo
de nuestras crisis. Las tormentas, las pérdidas, los fracasos y las angustias son, en la
mayoría de los casos, inevitables; sin embargo, la clave está en encontrar su lado
positivo… Bien recibido y madurado, el dolor engrandece caudal de sabiduría, paz y
amor.
Un valiente guerrero regresó a su pueblo después de haber combatido por su
patria. Al llegar a casa, su alma se derrumbó cuando le dijeron que su amada
esposa había muerto. Abatido por el dolor, fue a consultar a un sabio anciano y,
entre otras cosas, le preguntó: ¿Qué puedo hacer para no olvidarme de mi querida
esposa?
--Construye un pozo en el desierto, dijo el anciano. Así, todas las caravanas darán
gracias a Dios por calmar la sed y por tu amada esposa.
El apenado guerrero hizo el pozo, y descubrió que había ganado la batalla más
importante de la vida: Había derrotado la desesperación y al pesimismo.
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Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te sonría y permita que prosperes en todo, y que derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad. Claudio Valerio (© Valerius) |
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