Interés General
Del instante a la palabra: estudiantes de Escobar se acercaron al arte del haiku
Alumnos del Colegio Buenas Nuevas participaron de un taller junto a la escritora Silvia Cristina Amaya

En la Asociación Japonesa de Escobar, alumnos del Colegio Evangélico Buenas Nuevas participaron de un taller de poesía junto a la escritora Silvia Cristina Amaya. La propuesta combinó literatura, creatividad y diálogo, y los invitó a descubrir que, incluso en pocas palabras, puede habitar un mundo de emociones e imágenes.
El jueves 22 de octubre, la literatura salió de las aulas para convertirse en una experiencia compartida. En el salón de la Asociación Japonesa de Escobar, estudiantes de primero y segundo año del Nivel Secundario del Colegio Evangélico Buenas Nuevas participaron del proyecto institucional “Del instante a la palabra”, una jornada dedicada al haiku, una forma breve de poesía vinculada con la tradición japonesa.
La actividad, desarrollada durante los turnos mañana y tarde, tuvo como protagonista a la Lic. Silvia Cristina Amaya, escritora contemporánea y autora de LX “Sesenta”, publicado en el 2024 por Halley Ediciones. A través de un taller participativo, los alumnos pudieron aproximarse a las particularidades del haiku, explorar el lenguaje poético y animarse a escribir sus propios textos a partir de imágenes y situaciones cotidianas.
La propuesta tuvo un resultado especialmente significativo: los chicos aprendieron haciendo, se divirtieron y descubrieron nuevas posibilidades para expresarse mediante la escritura. En una época en la que la inmediatez ocupa un lugar central en la vida cotidiana, el haiku se presentó como una puerta de entrada a la poesía para una generación habituada a los mensajes breves, pero que también puede encontrar en ellos una oportunidad para detenerse, observar y transformar una experiencia en palabras.
Una idea nacida en el aula
El proyecto surgió de una iniciativa de la profesora Noelia Elizabeth Amaya, quien, desde la planificación anual de Prácticas del Lenguaje, pensó en la posibilidad de acercar a sus estudiantes a una escritora en persona. La intención era ofrecerles una experiencia diferente a la lectura habitual en el aula: conocer a la autora detrás de una obra, escuchar sobre su recorrido y tener la oportunidad de preguntarle acerca de las dudas que surgen cuando se descubre cómo se escribe y se publica un libro.
El encuentro buscó, así, acercar a los adolescentes no solo a la lectura de poesía, sino también al proceso creativo y editorial que existe detrás de una publicación. La posibilidad de conversar directamente con la escritora permitió tender un puente entre la literatura como contenido escolar y la experiencia concreta de quienes la producen.
La iniciativa fue organizada en colaboración con la profesora Abigail Gelhorn, docente del turno tarde, y contó con el acompañamiento de Gabriela Ema Montiel, directora del Colegio Evangélico Buenas Nuevas, cuyo apoyo hizo posible llevar adelante la propuesta institucional.


Literatura y comunidad: un encuentro que trasciende las aulas
La elección de la Asociación Japonesa de Escobar como sede no fue casual. La cercanía entre la institución educativa y la entidad ofreció la oportunidad de vincular el aprendizaje literario con un espacio cultural significativo para la comunidad local.
El presidente de la Asociación Japonesa de Escobar, Gabriel Kase, se sumó a la iniciativa y facilitó el salón para el desarrollo del taller. La disposición de la entidad para recibir a los estudiantes y colaborar con una propuesta educativa puso de relieve el valor del trabajo conjunto entre las instituciones y la posibilidad de generar experiencias culturales que enriquezcan a las nuevas generaciones.
De este modo, la jornada no solo permitió trabajar con una forma poética de origen japonés, sino que también fortaleció los lazos entre la escuela, la literatura y la comunidad de Escobar.



Cuando un instante se convierte en poesía
A lo largo de la jornada, el haiku funcionó como una invitación a mirar de otra manera aquello que muchas veces pasa inadvertido. La brevedad, lejos de representar una limitación, se convirtió en un desafío creativo: elegir las palabras necesarias, construir imágenes y descubrir que una escena cotidiana puede convertirse en materia poética.
El balance del encuentro fue positivo. Los alumnos participaron, disfrutaron de la experiencia y se acercaron a la escritura desde un lugar activo, creativo y cercano. La jornada dejó, además, una invitación para continuar trabajando en el aula con los textos producidos y con la obra de la escritora.
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“Del instante a la palabra” demostró que, cuando la educación abre las puertas al encuentro con autores y a la producción propia, la literatura puede dejar de ser únicamente un contenido para convertirse en una experiencia vivida. A veces, solo hace falta detenerse un instante para descubrir que hay palabras esperando ser escritas. |
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