COLUMNA DE OPINION

Fortín Malvinas

Por VGM Enrique Oscar AGUILAR 

EL SACRIFICIO HEROICO DE LA CORBETA A. R. A. GUERRICO  


Sorprendió a la Armada en general el inicio del conflicto Malvinas 82.
Es que el secreto con que se manejó la política a nivel nacional le impidió alistar para la guerra sus unidades. Fue el caso de la corbeta ARA. GUERRICO que se encontraba en dique seco en Puerto Belgrano en recorrida periódica. Ante la grave evolución de la crisis Malvinas, el Comando de la Armada le ordenó hacerse a la mar para transportar Infantes de Marina a las Georgias, lugar donde se estaba iniciando la crisis.

El buque estaba en pleno período de adiestramiento de su reconstituida dotación, luego de los pases generales propios de principios del Año Naval. (90% de sus Oficiales, 60% de Suboficiales).
Se embarca a los 40 infantes del teniente de Navío de Infantería de Marina Luna, acomodándolos precariamente en un buque sin capacidad para el transporte de tropas y zarpa el 28 de marzo rumbo a Grytviken-Georgias.
Los casi cuatro días de navegación fueron terribles para los infantes hacinados en los pasillos de la Corbeta bajo un fortísimo temporal que los acompañó durante la travesía. La tripulación se fue poniendo en claro con su buque sobre la marcha.

La corbeta arriba a la Bahía Cumberland-Georgias- (en su caleta Vago está Grytviken, sede del Gobierno Británico) allí se encuentra con el buque polar Bahía Paraíso, también convocado con urgencia por el Comando Naval sacándolo de su Campaña Antártica.
Rápidamente se monta el desembarco de los infantes con los dos helicópteros que usaba el Bahía Paraíso durante la Campaña Antártica; un Puma del Ejército Argentino y un Alouette de la Aviación Naval. El Puma permitía el transporte de infantes, el Alouette sólo estaba capacitado para misiones de observación. Se dispone el desembarco en tres heli-olas; en la primera iría el teniente Luna y 14 infantes, en la segunda lo haría el teniente de Corbeta IM Giusti con otros 14 infantes, los 10 restantes lo harían en la tercera heli-ola. Se ordena a la Corbeta Guerrico apoyar el movimiento para lo cual debía penetrar en la Caleta Capitán Vago, maniobra altamente peligrosa por la gran cantidad de cachiyuyos, bajos fondos y un boyón de amarre que entorpecían y canalizaban los movimientos.

El objetivo a alcanzar era la zona de Punta coronel Zelaya (King Edward Point), sede de las autoridades británicas, próxima a Grytviken. Específicamente el enorme edificio de Shackleton House ubicado en una altura.
Parte la primera heli-ola guiada por el Alouette y apoyada por la Guerrico. El Puma aterriza en el muelle de Punta coronel Zelaya (King Edward Point) y los 15 infantes comienzan su despliegue.

Luego lo hace la segunda heli-ola, la que al llegar a la altura del Shackleton House, es atacada por fuego de armas automáticas produciendo averías al Puma y bajas en la dotación. Con suma habilidad los pilotos del Ejército logran estabilizar el helicóptero a la orilla opuesta a Shackleton House. Allí comprueban la muerte de los conscriptos IM Jorge Águila y Mario Almonacid y cuatro heridos; pese a la conmoción del desastre vivido, el Grupo se rehace y prepara su ametralladora para atacar al enemigo ubicado en la orilla opuesta de la Caleta.
El enemigo estaba constituido por 22 Royal Marines fuertemente armados y fortificados en el Shackleton House. Baten el helicóptero y luego dirigen sus fuegos hacia los 15 IM que se encontraban prácticamente a su merced, en el bajo y sin mayores cubiertas.

La Guerrico que ya los había descubierto, comienza el fuego en apoyo de los infantes en tierra; lamentablemente sus armas se fueron trabando a los pocos disparos y ante la situación en tierra inicia una segunda penetración, para atraer sobre si a la defensa.
El enemigo dirige entonces sus fuegos sobre el Buque, el que recibe un intenso castigo, incluyendo impactos de un lanzacohetes de 89 mm. Carl Gustav. La Corbeta vira dentro de la Caleta y abre fuego con sus armas de la otra banda con poca suerte. Incluso el cañón de 100 mm. También se traba. Vuelve a recibir intenso fuego al pasar nuevamente frente a la posición enemiga y busca una ubicación favorable para continuar el combate, ahora con sus ametralladoras de 40 mm. (En proximidad de la roca Hobart).

A 12.48 horas cuando los 15 Infantes de marina se encontraban bajo fuego en el muelle de King Edward, la segunda heli-ola estaba fuera de oportunidad y distancia para el combate en la otra costa de la Caleta y el resto de los Infantes de marina de la 3° heli-ola (transportados por el Alouette en un alarde de pericia y arrojo) Aún no había llegado a la primera línea de combate y cuando sólo la Guerrico seguía con su apoyo de fuego, fue cuando los ingleses deciden rendirse.
La decisión británica estuvo fuertemente impulsada por la osada y tesonera acción de nuestra Corbeta. La que con el sacrificio de muertos, heridos y averías había apoyado a sus camaradas infantes hasta lograr el objetivo perseguido, la redición enemiga.
La Guerrico pagó con sangre y averías su heroico apego al cumplimiento de su misión.
El cabo Primero de Mar Patricio Guanca cae muerto al pie de su arma. Hay 5 heridos incluyendo al Guardiamarina Ricardo Pingitore que recibe heridas graves mientras cubría su puesto de comunicaciones en el puente de comando pues, por orden del comandante, sólo quedaron allí los hombres indispensables para la conducción del combate.

Entre los que permanecieron, estuvo el propio comandante siempre en el alerón de barlovento del fuego enemigo, según comentarios de su tripulación. El puente tenía más de 200 perforaciones luego del combate.
Hay actos de heroísmo como el Cabo Principal Artillero Francisco Solano Páez quien siendo jefe de pieza ve caer a dos de sus subordinados, hace replegar a sus hombres y permanece reparando su cañón hasta el fin del combate. La Nación Argentina lo condecoró “Al valor en combate”.

El tenaz accionar de la corbeta salvó a los infantes del teniente Luna, los que pudieron haber sido derrotados por partes – grupo por grupo – y con ello no cumplir con la misión de reconquistar parte de nuestro suelo, aún irredento.
Por esta razón los Infantes de marina guardan un afectuoso recuerdo para los marinos de la Guerrico y un respetuoso reconocimiento por su valor y sacrificio. 

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