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COLUMNA DE OPINION

Siempre a Su lado estaremos preparados

Por Claudio Valerio

En los tiempos actuales, cuando el ruido del mundo nos confunde y la incertidumbre perturba nuestro corazón, ¿podría haber alguien mejor que nuestro Señor Jesucristo para refugiarnos? Él es el único espacio seguro donde podemos derramar el alma, compartiendo sin temor nuestros secretos más profundos y los sueños que nadie más entiende.


¿Qué mejor compañía para nuestra travesía que la de un amigo fiel como Él? Mientras el mundo ofrece conexiones pasajeras y apoyos condicionales, Jesús permanece constante, ofreciendo un amor que no falla y una paz que sobrepasa todo entendimiento.


Él no solo escucha; comprende cada una de nuestras debilidades porque caminó entre nosotros. No juzga nuestras dudas ni minimiza nuestros temores; al contrario, nos sostiene con gracia y nos guía con su luz infinita. ¿Podría existir un amigo más leal, un confidente más tierno o un refugio más firme que nuestro Salvador Jesús? En Su presencia hallamos el descanso que tanto anhela nuestro ser.


Jesús es nuestro refugio incondicional en medio de las tormentas de la vida; un pronto auxilio en momentos de aflicción, angustia, sufrimiento y en cada una de las luchas internas que inquietan el alma. Lejos de ser un Dios distante, Él camina a nuestro lado de manera constante, prestando un oído atento y compasivo a cada palabra, suspiro o silencio que deseamos compartirle. Cada una de nuestras oraciones es escuchada y respondida bajo Su soberana voluntad, la cual siempre opera de forma misteriosa pero perfecta para nuestro crecimiento integral, madurez espiritual y edificación personal.


Su gracia y amor no conocen límites: en los días grises de profunda tristeza, Él está siempre dispuesto a devolvernos el gozo y a restaurar nuestra alegría con Su paz que sobrepasa todo entendimiento. De igual manera, cuando caemos y el peso de nuestras faltas nos abruma, Su misericordia se activa de inmediato; al acercarnos con un corazón genuinamente arrepentido, encontramos en Él un perdón absoluto, libre de juicios, listo para limpiarnos de todo pecado y darnos un nuevo comenzar.


¡Qué gran bendición es abrirle nuestro corazón a Jesús y saber que Su presencia nos acompaña a cada paso! Él nos hace una invitación diaria a descansar en Su amor. Cuando aceptamos ese llamado, todo cambia: empezamos a disfrutar de las pequeñas cosas, encontramos la paz que
tanto anhelamos y descubrimos la verdadera felicidad que Él, con tanto cuidado, ha preparado para nuestras vidas.

Desde la ciudad de Campana
(Buenos Aires), recibe Un abrazo,
y mi deseo que Dios te bendiga y
prospere en todo; y que derrame
sobre ti, Salud, Paz, Amor, y
mucha Prosperidad.

 

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