COLUMNA DE OPINION

Viviendo con alegría y sin sufrimiento

Por Claudio Valerio

 

¿Cómo hemos de vivir? ¿Con sufrimiento, con alegría como actitud, con dolor?… Tenemos que ser conscientes de la naturaleza y empeñamos en vivir.

Debemos ser referentes de esperanza en caso flaqueza, debemos vivir de tal manera que sea posible de imitar; debemos siempre querer ser una inspiración para otros en cualquier situación… Debemos vivir de una manera auténtica, lo que  implica actuar desde nuestros valores fundamentales, en lugar de sostener falsas apariencias y perseguir validaciones ajenas.

Frente a cómo hemos de vivir, no existe una fórmula universal; pero podremos encontrar respuesta a las principales corrientes de un sentido muy personal priorizando la salud mental y física, alentando a cultivar relaciones sanas y practicando la gratitud diariamente… ¡Vivamos con un propósito!

Nuestra apariencia externa no revela totalmente nuestra personalidad; sí resulta ser un medio de construcción de la opinión pública y, desde lo anímico, alterar su estado individual.

¿Así hemos sido en nuestra vida? ¿Así somos? ¿Hemos estado divulgando todo lo que no vivimos? ¿Somos de los que aconsejamos un camino y seguimos en otra dirección?
Que nuestra prioridad sea la vestidura espiritual y no lo que llevamos puesto; que también, a través de la fe y sobre la incredulidad, seamos el faro que guíe nuestra integridad y la de otros.

Seamos testimonio vivo de valores humanos y que sea nuestra fe la que transforme la incertidumbre y no la vestimenta… Que la siguiente sátira nos sirva para ilustrar lo aprendido y como vehículo de comunicación.

Un joven empresario debe acudir a declarar al Ministerio Fiscal;  no sabiendo cómo ir vestido a la convocatoria, le pide consejo a su contador para que lo guíen de cómo debe vestirse para ese día. 

«Debes presentarte vestido con tu ropa más vieja, así pensarán que eres pobre», responde el contable… El emprendedor también decide preguntar lo mismo a su abogado, quien le dice todo lo contrario. «Procura que no que te intimiden. Vístete elegantemente,  con un traje y con corbata».

Confundido por lo antagónico de las respuestas, el hombre de negocios decide ir a visitar a su sacerdote y le cuenta acerca de los  dos consejos recibidos. El sacerdote le responde: «Quiero contarte la historia de una mujer». «La de una mujer que, a punto de casarse, le pregunta a su madre qué ponerse para su noche de bodas”… «Ponte un camisón de franela largo y abrigado”. Pero cuando le preguntó a su mejor amiga, le dijo todo lo contrario. «Ponte una camisa de dormir corta y muy atractiva.»

Irritado por estas palabras, el emprendedor expresó su rechazo: «¿Qué tiene todo esto con lo que me pasa?»… Tranquilo, el sacerdote le responde: «Mucho”; porque “No importa lo que lleves puesto;  ¡igual irán ti!»


Actuemos desde nuestros valores y no manteniendo falsas apariencias para buscar la aprobación externa.  Tengamos el coraje de mostrarnos como somos y, y siendo fieles a nuestra verdadera esencia, aceptemos nuestras imperfecciones.

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.

Claudio Valerio
®. Valerius.

 

 

 

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close