COLUMNA DE OPINION

Fortín Malvinas

Por VGM Enrique Oscar AGUILAR

 

Los secretos y las situaciones más absurdas durante la guerra de Malvinas

 

Primera Parte

La guerra de Malvinas atravesó nuestra historia reciente dejando heridas abiertas que aún no terminan de cerrar. Pero como hecho histórico nos permite analizarlo desde distintas perspectivas que incluyen aspectos bélicos, humanitarios, políticos y militares.

También nos dejó un sinfín de curiosidades relacionadas con anécdotas y particularidades que mostró la guerra. Estas van desde el trato que tuvieron los argentinos con los isleños, las distintas formas de acercarse a ellos, el ingenio criollo para adaptarse a una guerra desigual y hasta algunas consecuencias que dejó el territorio una vez finalizado el conflicto.

Esta es solo una serie de curiosidades que dejó Malvinas, hechos que poco se conocen y que suelen estar en los relatos de sus actores.

Televisores, diarios y radios

Durante los dos meses y medio que las fuerzas armadas argentinas tomaron el control de las islas Malvinas, existieron varios intentos para seducir a los isleños y convencerlos de que lo mejor para ellos era apoyar la soberanía argentina.

Se sabía que los locales solo recibían la señal de la BBC dos horas por día y se ofreció obsequiarles 450 televisores a color con la instalación de antenas para que pudieran tomar la señal de ATC. Algo que los isleños rechazaron. De todos modos, operó un canal argentino brevemente bajo la sigla «LU78 TV – Islas Malvinas», todos los días entre las 19 y las 21 horas. La transmisión incluyó programación en castellano y en inglés. Por ejemplo, se pudo ver dibujos animados, partidos de fútbol y películas en inglés subtituladas. Una novela de la época, «Fortín Quieto», con Claudio Levrino, estaba entre el material seleccionado junto a micros de noticias presentadas por Nicolás Kasansew que finalizaban siempre con un fuerte mensaje religioso. También se realizaban transmisiones de radio AM. La emisora local trasmitía a la mañana en español y a la tarde en inglés. Algunas noches, los isleños cerraron su transmisión entonando «God Save the Queen». Como sonó a provocación, esto fue prohibido.

Durante la guerra se creó el periódico «La Gaceta Argentina», que debutó el 8 de mayo de 1982. Este periódico se publicaba en Puerto Argentino y se distribuía entre las tropas argentinas en las islas. Los isleños también pedían leerlo. Se publicaron 11 ediciones.

Otra acción, más rústica, fue la distribución de volantes escritos en inglés entre los isleños. Allí se hablaba de confraternizar, una acción que fue considerada un error estratégico increíble ya que no se tuvo en cuenta lo que pensaban y querían los locales en medio de una situación marcial con toque de queda incluido. A horas de desembarcar y con un mensaje muy católico que llevaba la imagen de la Virgen María y el niño Jesús, uno de los volantes decía: «Al pueblo Malvinense. Han sido liberados del gobierno colonial inglés. El pueblo y las Fuerzas Armadas Argentinas los abrazan como hermanos. Únanse a nosotros y demos gracias a la Bendita Virgen María por el éxito de la Operación Rosario». Los isleños rechazaron de plano esta invitación.

La seguridad de los civiles

Cuando el bombardeo inglés era inminente, los militares argentinos pactaron con los isleños algunas medidas de seguridad. Se ubicaron las casas más seguras y en ellas se dibujó un círculo con un X rodeado por la sigla DAP. Ahí debían ir los isleños cuando Puerto Argentino fuera bombardeado por la marina inglesa. Los lugares elegidos eran Upland Goose Hotel y los edificios del Colonny Club y del West Sore. Allí dejaban cajas de maderas donde guardaban elementos para combatir incendios y para subsistencia como alimentos, agua potable, medicinas, vendajes, baterías, velas, encendedores y todo lo que pudiera ser útil en caso de un incendio prolongado. Además, en una casa por cuadra colocaron esquineros con herramientas previendo cualquier siniestro. De todos modos, tres mujeres isleñas murieron cuando la Fragata Avenger atacó el Aeropuerto y cometió el error de bombardear una casa particular.

Kelpers y Bennies

A los isleños los propios ingleses los llamaban «Kelpers» porque los relacionaban con un alga muy típica de la zona llamada «kelp». En un tono despectivo les decían «kelpers», que suena a algo así como «recolectores de algas». Después de la guerra y cuando las fuerzas armadas británicas llegaron en mayor cantidad a las islas, los militares bautizaron a los locales como «Bennies», porque los encontraban parecidos al actor cómico Benny Hill, muy famoso en los años ’80. Cuando las autoridades militares prohibieron usar ese apodo para no ofender a los isleños, los marines, pilotos y otros arribados a las islas comenzaron a llamarlos los «stills», por «still Bennies»: «todavía bennies». Algo que recordaban en grafitis que aparecen en piedras y paredes de galpones en las islas.

La desconfianza de militares argentinos hacia los locales

Era bien sabido que las tropas argentinas debían ser abastecidas, y para ello era imprescindible garantizar el puente aéreo con el continente que se llevaba a cabo generalmente de noche. La pista de Puerto Argentino no contaba con iluminación propia ni balizas, por eso para cada aterrizaje se instalaban reflectores que solo se encendían cuando el avión estaba cerca de la cabecera de la pista. Para impedir que los isleños envíen información a la flota británica a través de equipos de radio aficionados que había en algunos hogares, uno o dos helicópteros sobrevolaba intencionalmente el pueblo haciendo el mayor ruido posible para impedir que se enteraran de un despegue o aterrizaje.

A los argentinos no les gustaba que los isleños estacionaran en cualquier lugar sus vehículos e intentaron cambiar un hábito histórico: pretendían que comenzaran a conducir por la derecha. Algo imposible de aceptar para ellos ya que, en las islas, como en todas las colonias británicas, se conduce por la izquierda. De hecho, se pintaron señales de tránsito modificando la dirección en la calle que iba hacia el puerto, pero los isleños nunca acataron esa norma que casi pasó desapercibida. Cuando terminó la guerra se encontraron vehículos argentinos e isleños enfrentados, circulando por la misma mano en distinta dirección. Continúa…

 

 



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