
La Rendición de Cuentas del ejercicio 2025 dejó un superávit de $3.478 millones. A pesar del superávit fiscal, los bloques de La Libertad Avanza y del PRO se abstuvieron en la votación y no aprobaron el último balance municipal.
Al no encontrar argumentos ni irregularidades para desaprobarla, los ediles del bloque libertario y el único concejal del Pro decidieron simplemente abstenerse. Es decir, inhibirse de tomar una decisión de manera voluntaria. «Por si o por no» preguntaría Sergio Massa y ellos insistirían en no participar, o no realizar una acción concreta.
¿Concretamente, podían no aprobarla? ¿Bajo qué argumentos podían hacerlo?
Una rendición de cuentas en una municipalidad no se aprueba cuando el Concejo Deliberante detecta irregularidades graves, falta de documentación o incumplimiento de las normas de contabilidad pública. Este proceso busca verificar que el uso de los fondos públicos coincida con el presupuesto aprobado.
Las razones principales para que un concejal, un bloque o el Concejo Deliberante en su conjunto rechace un presupuesto son: Falta de documentación respaldatoria: no se presentan los comprobantes, facturas o recibos que justifiquen los ingresos y egresos. Irregularidades en el manejo de fondos: detección de gastos no autorizados, desvío de partidas presupuestarias o malversación de recursos. Información incompleta o poco clara: las cuentas no detallan de manera precisa el destino de los fondos, lo que impide evaluar la gestión o Incumplimiento de las normas legales: no ajustarse a las normativas de contabilidad o a los plazos establecidos para la presentación (ej. sesenta días corridos según la Ley 13963 en PBA)
Si algo de esto ocurriría, lo legal y normal sería realizar observaciones y sanciones, derivando las actuaciones al Tribunal de Cuentas para que aplique sanciones administrativas o multas. Incluso pueden generarse acciones legales contra los funcionarios responsables por el manejo de la hacienda pública y hasta ha habido casos donde se inician auditorías profundas para determinar el alcance de las inconsistencias.
Pero en Escobar nada de esto ocurre. Este es el octavo resultado positivo en la gestión de Sujarchuk, que solo registró déficit en los años 2019 y 2023.
Por lo tanto, cabe preguntarse si no se trata de un capricho o inmadurez política. Al no poder votar en negativo, ya que no se han registrado ningún tipo de irregularidades, la oposición solo atina a «abstenerse» de aprobar esa rendición de cuentas.
Esta postura técnica adoptada por los concejales de la Libertad Avanza y del Pro seguramente responde a que no están de acuerdo con la gestión de los fondos, pero no poseen ningún tipo de pruebas para un rechazo absoluto. Se trata simplemente de no acompañar la gestión oficialista sin generar un conflicto de rechazo.
Es saludable que los vecinos de Escobar entiendan que esta rendición obtuvo la Aprobación por Mayoría. La rendición de cuentas suele aprobarse por la mayoría simple de los votos emitidos, lo que significa que la abstención a menudo resulta en un triunfo del oficialismo.
Si bien en el ámbito legislativo municipal se utiliza la abstención, en algunas jurisdicciones se argumenta que los concejales deben votar taxativamente por la aprobación o el rechazo de los números presentados. Porque es eso lo que se presenta en realidad: Números.
La Rendición es una entrega detallada de los resultados financieros, presupuestarios y patrimoniales. Es una explicación de por qué se tomaron ciertas decisiones y cómo se gastaron los fondos. Informes que integran la ejecución del presupuesto (ingresos y gastos), la obra pública realizada, el estado financiero de la comuna y el cumplimiento de las metas del plan de desarrollo.
Se trata de la cuenta anual del ejercicio, que puede culminar en superávit o déficit.
Lo llamativo es la contradicción permanente de la oposición local que, por ejemplo, aprobaron el déficit de 2023, mientras que rechazaron el positivo de 2024.
Y si bien ganar una elección no es un cheque en blanco, el voto popular otorga la responsabilidad y el derecho de aplicar el plan de gobierno propuesto. Propuesto por los que ganaron, no por los que perdieron.
Pero si la oposición tiene una buena idea, beneficiosa para la ciudadanía, justamente existe la posibilidad de presentarla y defenderla desde el recinto del HCD durante todas las Sesiones que se realizan durante cada período.
Cada uno de los expedientes que ingresan cada año al Concejo Deliberante de Escobar son tratados en Comisión y luego en el recinto y puesto a votación. Solo pueden ser ejecutados si fueron aprobados. La Rendición de Cuentas no es un debate para que la oposición opine sobre que se ejecutó, sino que aquello que ya fue aprobado por la mayoría de los representantes del pueblo haya sido ejecutado con responsabilidad y transparencia y que los números cierren.
Claramente la oposición se abstiene no porque los números no cierran, se abstienen porque no quieren convalidar una política de gestión que obtuvo el 51,54% de los votos en el 2025, en el año 2023 el 52,2% de los votos y desde el 2015 resulta ganadora en el Partido de Escobar.
La «oposición por la oposición en sí» describe una postura cerrada que se resiste a las iniciativas del gobierno oficialista de manera sistemática. Rara vez ofrece una alternativa concreta o una propuesta superadora. Es un posicionamiento que busca mostrar poder a través de la resistencia constante. Resistencia que desde el gobierno de Milei parece una bajada de línea constante.
Realmente espero que la oposición en Escobar no elija este camino.
En democracia resulta fundamental la división de poderes, permitiendo que cada área (ejecutiva, legislativa y judicial) funcione con independencia. El poder legislativo municipal es el encargado de elaborar, aprobar y sancionar las normas locales y controla y fiscaliza al gobierno municipal. Pero es potestad del Gobierno ejercer la autoridad, dirección y administración de un Estado.
Para ello el pueblo elije un programa electoral. Un programa con el que un candidato en particular se presenta a las elecciones y donde se declaran su ideología, los valores que defiende, sus propuestas y sus planes de acción política o de gobierno, en el caso de llegar a él.
Porque gobernar es tomar decisiones políticas y gestionar recursos para alcanzar objetivos específicos.
Porque «Gobernar» viene del latín gubernare, que significa «pilotar un barco.»
El capitán es la máxima autoridad a bordo. No necesita consenso del resto de la tripulación. Menos de los que no lograron subir al barco, por más que griten desde la orilla.




