
LA ARTILLERIA ANTIAEREA TERMINO HACIENDO FUEGO DE SUPERFICIE
Última Parte
Por la radio se escuchó al vice comodoro Pedrozo (jefe de la FAA del lugar) decir ¡Muy bien GADA, sigan así, denle duro….!
Así se continuó tirando por bastante tiempo, siempre buscando la mayor concentración de tropas.
Estos procuraban llegar hasta una quebrada o replegarse detrás de una colina. En una ráfaga el cañón quedó atascado por una vaina trabada en la recámara, ya que por la gran cantidad de munición que se estaba empleando, ésta empezó a entrar sucia con tierra y pasto, como consecuencia del fragor del combate.
El Cabo Gallo, se encargó de desatascar la vaina. Este breve lapso de uno o dos minutos, permitió a los británicos llegar hasta una escuelita distante a unos 800 m del cañón. Repentinamente se oyó un silbido agudo, proveniente de un proyectil de mortero, los hombres se cubrieron con la estructura de la pieza, pero el proyectil cayó a unos 300 m de la posición. Poco después los Sargentos Ayudantes Tarditi y Fernández informaron que veían fogonazos de armas portátiles provenientes de la ventana de la escuelita. Braghini apuntó el cañón sobre la base de la estructura de dos pisos. Pedazos completos de ella desaparecieron al hacer impacto los proyectiles y se incendió luego.
También recibió un impacto directo de una de las piezas de 105 mm de la artillería de campaña. Minutos después sólo quedaba de ella, parte de la estructura metálica y las cañerías, el resto que era de madera, había sido consumido por las llamas.
Entre tanto, los tiros de mortero se acercaban cada vez más a la posición. Braghini ordena a sus hombres tomar cubierta, pero el Cabo Primero Di Salvi responde «no se preocupe mi Subteniente, tiran como la mona, están pegando en el mar». Los británicos intentaban rodear la posición para atacar por el flanco y la retaguardia. Uno de los proyectiles se incrusta en el panel del grupo electrógeno dejando sin energía a la pieza. Se podría haber continuado manualmente haciendo fuego de superficie, pero esto no habría sido efectivo en caso de un ataque aéreo. Por lo tanto, Braghini ordena a sus hombres que se dirijan hacia la otra pieza para mover su grupo electrógeno de unos 900 Kg. que había que mover nos 100m cuesta arriba y empujándolo los propios hombres ya que no se podía contar con el tractor. El avance enemigo por el norte había sido frenado, pero como respuesta habían intensificado el fuego de mortero sobre la posición.
Mientras se intentaba sin mucho éxito mover el grupo electrógeno alguien gritó «¡a tierra!», el impacto dio a unos 5 m de la pieza que se había estado utilizando hacía unos instantes. Como ya no quedaba nadie en esa pieza, la explosión sólo produjo daños materiales. Perforando parte de la estructura del cañón y el grupo electrógeno. Ante la imposibilidad de hacer uso del cañón Braghini ordenó al personal tomar cubierta en sus pozos, cuando estaban haciendo esto un Harrier arrojó una bomba «beluga» sobre el cañón que ya se encontraba fuera de servicio. Su puntería fue mala. La mitad del ramillete cayó en el mar y el resto en la costa a unos 80 m de la pieza. Una publicación británica comentó al respecto «En el sitio más alejado de Goose Green, una estrecha lengua de tierra que avanza hacia el este, había unos cañones dirigidos por radar que llevaban todo el tiempo acosando al Regimiento 2 de Paracaidistas; cuando por fin dejó de llover, Keeble organizó una incursión aérea con los Harrier. Tres Harrier aparecieron rugiendo sobre el oeste lanzando paquetes de bombas antipersonales que estallaron con fuerza estremecedora. Después de esto – comenta Keeble disminuyó notablemente la intensidad de la batalla.
Entonces tuve por primera vez la sensación que habíamos ganado, de que contábamos con la victoria. Estaban rodeados, era como la última resistencia del General Custer»
Este ataque evidencia los daños ocasionados a los británicos, ya que se vieron obligados a utilizar aviones Harrier, para bombardear una pieza aislada, blanco normalmente poco rentable.
Artillería Antiaérea: ¡Misión Cumplida!
𝘙𝘦𝘭𝘢𝘵𝘰 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘎𝘢𝘤𝘦𝘵𝘢 𝘔𝘢𝘭𝘷𝘪𝘯𝘦𝘯𝘴𝘦




