
Satisfacción y plenitud son dos conceptos que prevalecen al decir que tenemos una vida espiritual y, se conceptualizamos el tener “rica vida espiritual” implica, sintonizar y lograr una profunda conexión el ser interior, con el universo y con lo más trascendente, Dios. Llegar a conectarse con algo más grande y que no se limita a lo religioso; trasciende en prácticas que generan un propósito, que podría ser compasivo en la vida cotidiana, con la paz, gratitud, con el servicio, con el autoconocimiento, con la meditación.
Son apenas tres, pero que nos permiten seguir hacia adelante son las palabras, a estar erguidos y con la frente en alto frente a las adversidades; es una frase que ayuda que encontremos el camino verdadero de la vida… Son un proceso simple que nos lleva a encontrar el éxito en el camino espiritual; es la forma más neutra y común que nos permite estar bien parados ante las circunstanciales fluctuaciones de lo diario.
¡Qué lindo es sentir el corazón confortado! Saber que, gracias a nuestra fe y confianza, podremos restaurar nuestras fuerzas y el renacer de nuestra esperanza; en definitiva, saber que cuando nos sentimos desanimados y flacos de espíritu, nos envolvemos de nueva energía que nos impulsa a creer en la victoria.
Se cuenta que había una vez una mujer que por las mañanas, y todos los días, acudía a la iglesia; ella era sumamente devota. En su caminar rumbo a la iglesia, constantemente se cruzaba con personas que le pedían ayuda, con indigentes que le pedían un poco de comida. Ella, estando concentrada en sus oraciones, las pasaba de largo y ni menos se volteaba a verlas.
Cierto día, luego de haber recorrido el acostumbrado trayecto, llegó a la iglesia unos pocos minutos antes de que la misa diera inicio… Estando cerrada la puerta la iglesia, la empujó y le sorprendió que ésta no se abrió; procedió a golpearla fuertemente con la idea de que alguien, al escuchar, le abriera; sin embargo, tampoco tuvo respuesta.
Acongojada por no poder entrar a la iglesia, y sin saber qué hacer, alzó la mirada buscando una respuesta y ahí, justamente ahí y frente a sus ojos, había un cartel de acrílico con una leyenda que decía: “la respuesta no está aquí adentro, está en el trayecto”.
Moraleja: la verdadera espiritualidad se encuentra en cómo es nuestro actuar hacia otros, y no en un lugar determinado. Nuestra vida espiritual es algo que se construye y se vive día a día en nosotros y hacia nuestros semejantes
Una rica vida espiritual se consigue naturalmente cuando aprendemos a dejar de lado todo aquello que pensamos tener y de lo que creemos ser capaces y soltar, cuando es necesario, eso que nos molesta y hace ruido en nuestros pensamientos; justamente son estos los que nos quita energía y nos apocan.
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires, Argentina), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y Prosperidad.
Claudio Valerio-
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