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La inflación no baja: que se espera para el resto del año y para el 2027

El aumento de los precios se mantendrá cerca de los niveles actuales hasta diciembre.

La inflación argentina parece encontrar dificultades para profundizar su desaceleración. Después de alcanzar el 1,7% mensual en agosto, el índice de precios al consumidor  volvió a subir en septiembre y las primeras estimaciones privadas para octubre anticipan un resultado similar.

Los economistas no esperan una reducción significativa en los últimos meses de 2026 y advierten que el escenario de 2027 dependerá, en buena medida, de la evolución del dólar, los precios internacionales de la energía y la incertidumbre propia de un año electoral.

La mayoría de los economistas y consultoras privadas consideran que la meta oficial proyectada en el Presupuesto 2027 —que estima una inflación del 18% para 2027— es un objetivo exigente pero no descabellado, aunque advierten sobre diversos riesgos:
  • Pronóstico del Gobierno: El Ejecutivo plantea una suba de precios en torno al 18% para el cierre o promedio de 2027 y un dólar oficial proyectado cerca de los $1.847 hacia diciembre de ese año.
  • Relevamientos de mercado (REM y consultoras): La mayoría de los analistas privados y participantes del Relevamiento de Expectativas de Mercado ubican la proyección de inflación para 2027 alrededor del 20%, mientras que otros informes internacionales o de entidades financieras (como Fitch) trazan escenarios base con una inflación anual cercana al 19,1% o superior (hasta un 26,6% en escenarios alternativos con mayor tensión política o cambiaria).

Las dudas radican en la inercia y estacionalidad. Señalan que la inflación mensual se mantiene resistente en torno al 2% mensual, frenada por la inercia de tarifas y combustibles, lo que dificulta que baje con mayor velocidad. Por otro lado la llegada de un año electoral tambien crea espectativas- Los especialistas advierten que el 2027 es un año con incertidumbre política, donde la evolución del dólar, los precios de la energía y la disciplina fiscal serán determinantes para saber si se consolida la baja o si surgen desvíos respecto a los papeles oficiales. Por último  continúa claramente la batalla entre el crecimiento y la inflación. Gran parte de las consultoras manifiestan mayor escepticismo sobre la ambiciosa meta de crecimiento del PBI del 4% proyectada por el Gobierno.

En tanto, la debilidad de la demanda limita la capacidad de las empresas para trasladar mayores costos a los consumidores y los ajustes de tarifas y combustibles y determinados aumentos impiden que el índice general descienda con mayor rapidez. Los servicios registraron aumentos importantes. Los pasajes aéreos subieron 6,4%, el alojamiento 5,3% y las naftas y peajes 2,7%. 

Eco Go estimó incrementos del 3% en restaurantes y hoteles, del 2,6% en prendas de vestir y calzado y del 2,4% en alimentos y bebidas no alcohólicas.

Es común confundir "baja de la inflación" con una "baja de precios". Cuando la tasa de inflación desciende (por ejemplo, del 4% al 2% mensual), los precios no bajan, sino que suben más despacio. Para que los precios nominales caigan de manera generalizada, tendría que producirse un fenómeno llamado deflación, el cual es opuesto a la inflación.

 

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