
El beber vino es más que una tradición; es cultura, es historia, es arte y hasta es amor. Se trata de una manifestación de la tierra, de quienes la trabajan, de su clima.
Muchos son los mitos y verdades acerca del vino que, aclaro, no es mi intención hoy explicitar. Desde luego que, y a modo de aclaración, son tantas que es muy difícil terminar de aprender… Porque hablar de vinos implica estar al tanto de las formas de elaboración, la tecnología empleada, que puede o no ser de avanzada; de sus estilos, de las botellas utilizadas para presentar a los mismos, y hasta de las diferentes copas en qué servirlos, etc.
Los sommeliers son una figura clave para comunicar las características de un vino, para beberlo y disfrutarlo, como para su recomendación. Desde lo básico del mismo, hasta sus complejidades, todo puede ser ilustrado por ellos.
Las bebidas siempre estarán presentes en las festividades decembrinas, como también en situaciones que meritan celebración. Una reunión entre amigos alrededor de brasas que hacen su tarea de cocción de los elementos de una parrillada, un aniversario, un encuentro romántico… Muchas pueden ser las razones y en todas ellas, y cualquier lugar del mundo, las bebidas se convierten en el acompañamiento perfecto para celebrar o bien maridar la gastronomía tradicional.
Los licores se vuelven en protagonistas para ambientar fiestas, pero es muy importante siempre beber de manera moderada para disfrutar al máximo la celebración. Estas bebidas alcohólicas también se volvieron el acompañante para las noches mágicas; desde los aguardientes puras, sin mezclas, como licores y hasta una gran variedad de cocteles, serán cómplices para tal motivo.
Y si de celebraciones se trata, se alzan las copas y llega el momento culminante del brindis, y es ahí donde las burbujas se convierten en las estrellas mágicas del momento. Los espumantes son los que cautivarán nuestro paladar con sus burbujas.
Particularmente, los aguardiente como el bourbon, el ron, el whisky, los vodkas, ginebras, cocteles, entre otros, y hasta la cerveza, serán bebidas que ensalzan la felicidad y los ánimos. Los licores son también de consumirse, al igual que cócteles e invitan al baile.
Pero no podemos dejar atrás los vinos y, si de vinos se trata, para celebrar, acompañar y hasta brindar, sean estos blancos o tintos, su consumo será sinónimo de fiesta, alegría y diversión… Brindar con vino es un ritual que nos recuerda que vivir también es un arte. El vino nos enseña que cada celebración tiene su magia, sus propios matices para hacer de esa noche, algo especial.
Alcemos nuestras copas y, cada vez que brindemos, hagámoslo por lo bueno que esté por llegar y por recibido.
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
Claudio Valerio
®. Valerius




