
Relatos de la Guerra
Última Parte
La historia se completó, intercambiándonos hechos y relatos que uno no sabía del otro.
Terry me contó que tres días antes del combate de Longdon, los ingleses ya se encontraban muy cerca y vieron cuando un grupo de 6 hombres se dirigía a una estancia pasando el río Murrell. Un oficial sugirió matarlos, pero el jefe del Regimiento los detuvo, pues esto alertaría a los argentinos, y le restaría sorpresa al ataque del día siguiente. Entre esos 6 hombres estaba yo, que iba como intérprete.
En la noche del 11 de junio, la compañía B del Regimiento 7 de La Plata fue la que despertó cuando un inglés pisó una mina, dándoles algo de tiempo para prepararse. Ellos se encontraban en la cima del Monte Longdon. Ese combate fue el más duro y sangriento, pues se desató una lucha campal de 150 contra 150 hombres. Imaginarse esta batalla hiela la sangre. Los ingleses subieron por una cuesta muy empinada hacia las posiciones argentinas. El error inglés hizo que sufrieran muchas bajas, y todavía hoy se enseñan tácticas analizando este caso. Desde mi posición podían escucharse los gritos en castellano e inglés, las balas trazantes, todo. En medio de la confusión, la compañía C del Reg. 7 de La Plata donde yo estaba, lanzan dos bengalas iluminando las montañas. El subteniente Castañeda organiza un apoyo para la compañía» B» que estaba siendo atacada
Este apoyo de Castañeda es considerado por los ingleses una de las acciones más heroicas de todos los combates terrestres en Malvinas, es más, dijo el brigadier Julián Thompson: » – Estuve a punto de retirar a mis paracaidistas de Longdon, no podíamos creer que estos adolescentes, disfrazados de soldados nos estaban causando tantas bajas».
Esa noche la compañía»B» no estaba usando los radares porque el generador provocaba el inmediato bombardeo británico.
Yo estaba ahí al lado cuando organizan el grupo, pero como pertenecía a la sección apoyo del mortero no me eligieron. Vi partir a 46 hombres, directo a Longdon de los cuales sólo regresaron 25. Iban a meterse en medio de la noche, rumbo a una batalla campal. El heroísmo de estos chicos fue increíble. Nosotros rezábamos el Padrenuestro y no me paraba de temblar el cuerpo. A la mañana siguiente, dos de esos 25 sobrevivientes estaban contándonos detalles de lo que había pasado, cuando nos cayó un mortero a dos metros de nuestra trinchera, matando en el acto a uno de ellos, hiriéndolo a otro e incrustándosele varias esquirlas en intestino y cadera a Roberto, mi compañero»
«Al comenzar la artillería contra nuestra posición, nos refugiamos en un pozo construido por un conscripto que era estudiante de ingeniería. Eran 2 metros para abajo y dos metros para atrás. Durante el tiempo que duro la tensa espera hubo que mantenerlo sacando el agua cuando se inundaba. Pero la recompensa fue grande. Este pozo me salvó la vida»
En medio de la noche , los colimbas venían a preguntarme como se decía «me rindo » y partían a sus pozos repitiendo «I surrendo, I surrendo «.
«Algunos intentaban confeccionar banderas blancas, pero a ésa altura no nos quedaba nada de ese color, pues toda la ropa estaba mugrienta, negra del hollín de cocinar con combustible para helicópteros»
Conociendo a otro veterano, Terry Peck
Conocer a otro veterano de guerra, y en especial a Terry que había estado del otro bando fue muy especial. Los dos habíamos pasado por la misma experiencia de esta guerra. Subimos a Longdon en dos camionetas 4×4. Terry escuchó casi sin decir palabras mis relatos de como habíamos vivido los 60 días en los pozos.
A Terry al principio lo designan para guiar al regimiento a Stanley, pero como es muy hábil con las armas, al final le dan armamento y es uno de los que combate en Longdon esa noche del 11 de junio. Saber cómo fueron las cosas del lado inglés fue interesantísimo. Ellos tienen a la batalla de Longdon muy presente pues en ella han muerto 29 británicos. En la cima del monte hay una cruz, y una placa con los nombres. No sé cuántos argentinos exactamente murieron, pero sabemos que fue una de las más sangrientas batallas.
Es tal el viento en la cima que uno no puede estar mucho tiempo allí parado. Hay coronas de poppies dejadas en honor a estos muertos, una de ellas del Príncipe Carlos el cual fue guiado por Terry.
Después bajamos un poco hasta un lugar un poco más reparado. Allí comimos y tomamos brandy de la petaca de Terry, con la insignia del 3 Para .Y fueron develándose las incógnitas que cada uno tenía del otro. Se corría el rumor que en esta batalla había «gurkas» y que degollaban para causar el factor «terror». Según Terry en el 3 Para no hubo gurkas, pero es muy posible que haya habido mutilamientos por la artillería, que quizás se han confundido con esto.




