Interés General
Día de la Abogacía: ejercer es también defender el Estado de Derecho

A horas de celebrarse el Día de la Abogacía, el presidente del Colegio de Abogados del Departamento Judicial Zárate Campana, Dr. Marcelo Fioranelli, reflexiona sobre los desafíos de la profesión, el valor de la colegiación y el rol de las instituciones en una sociedad democrática.
Cada 29 de agosto, la Argentina celebra el Día de la Abogacía en conmemoración del nacimiento de Juan Bautista Alberdi, uno de los principales juristas y pensadores de nuestra historia constitucional. La fecha no es solamente una oportunidad para reconocer a quienes ejercen la profesión: también invita a pensar qué significa ser abogado en una sociedad que atraviesa profundas transformaciones.
En el Departamento Judicial Zárate Campana, que comprende los partidos de Campana, Zárate, Escobar y Exaltación de la Cruz, el ejercicio profesional se desarrolla en una comunidad jurídica amplia y diversa, con realidades y necesidades propias de cada una de sus ciudades.
En ese contexto, el presidente del Colegio de Abogados del Departamento Judicial Zárate Campana (CAZC), Dr. Marcelo Fioranelli, plantea que el desafío de la abogacía trasciende el ejercicio individual de la profesión.
—¿Qué significa hoy ser abogado?
—Ser abogado o abogada implica mucho más que conocer las leyes. Nuestra profesión tiene una responsabilidad social muy profunda porque somos, muchas veces, quienes acompañamos a una persona en uno de los momentos más difíciles de su vida: cuando necesita defender un derecho, resolver un conflicto, proteger a su familia, reclamar frente a una injusticia o simplemente comprender qué herramientas le brinda el ordenamiento jurídico.
Por eso creo que tenemos que reivindicar el valor de nuestra profesión. El abogado cumple una función esencial para la vigencia del Estado de Derecho. Donde existe un derecho que debe ser reconocido, una garantía que debe ser protegida o una persona que necesita acceder a la Justicia, hay una tarea que nos interpela.
—¿Por qué es importante hablar también de las instituciones que representan a los abogados?
—Porque la colegiación permite que la profesión no sea entendida solamente como una actividad individual. Los colegios de abogados tienen una responsabilidad institucional que es mucho más amplia: representan a los matriculados, defienden el ejercicio profesional, promueven la capacitación, intervienen ante las dificultades que atraviesan cotidianamente los colegas y, al mismo tiempo, participan del debate sobre el funcionamiento de la Justicia.
El Colegio tiene que ser una institución cercana, que escuche y que dé respuestas. Pero también tiene que tener una mirada de largo plazo y comprometerse con la construcción de un mejor sistema de Justicia para toda la sociedad.
En ese sentido, nuestra gestión busca fortalecer una institución presente en cada una de las ciudades que integran nuestro Departamento Judicial y generar canales permanentes de diálogo con los distintos actores e instituciones.
—El sistema judicial está atravesando una transformación tecnológica muy importante. ¿Cómo impacta esto en la profesión?
—Estamos frente a un cambio de época. La digitalización ya transformó profundamente nuestra manera de trabajar y ahora la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos.
No podemos mirar estas herramientas ni con miedo ni con ingenuidad. Tenemos que comprenderlas, capacitarnos y discutir institucionalmente cuáles son sus límites y cuáles pueden ser sus beneficios.
Desde los colegios tenemos que participar activamente de ese proceso. La innovación debe servir para mejorar el servicio de Justicia, agilizar los procesos y facilitar el trabajo de los profesionales, pero siempre preservando las garantías constitucionales, la confidencialidad, la protección de los datos y, fundamentalmente, la decisión humana.
—¿Qué desafíos considera prioritarios para los abogados del Departamento Judicial Zárate Campana?
—Tenemos que seguir trabajando sobre cuestiones muy concretas del ejercicio cotidiano: el acceso a la Justicia, la infraestructura, los tiempos de los procesos, las herramientas tecnológicas, la capacitación permanente y las condiciones en las que trabajan nuestros colegas.
Pero hay algo que atraviesa todos esos temas: necesitamos una Justicia que pueda dar respuestas adecuadas y en tiempos razonables.
El abogado es una pieza fundamental de ese sistema. Por eso defender el ejercicio profesional también significa defender el derecho de los ciudadanos a contar con una representación jurídica adecuada.
Desde el CAZC venimos planteando, además, la necesidad de fortalecer la estructura judicial de nuestro Departamento. Recientemente impulsamos un proyecto para la creación de nuevos órganos judiciales, porque entendemos que una Justicia cercana y eficiente requiere también de una estructura acorde con las necesidades de nuestra comunidad.
—¿Qué lugar ocupa la formación profesional en este escenario?
—Un lugar central. Nuestros colegas tienen que actualizarse permanentemente. El Derecho cambia, cambian las herramientas con las que trabajamos y cambian también las demandas de la sociedad.
Por eso el Colegio debe ser un espacio de formación y actualización permanente. Los institutos y comisiones tienen un papel fundamental porque permiten que los colegas puedan especializarse, intercambiar experiencias y construir conocimiento colectivamente.
Pero también creo que la formación no debe limitarse a lo estrictamente jurídico. Tenemos que incorporar nuevas herramientas de gestión, tecnología e inteligencia artificial, porque forman parte de la realidad cotidiana del ejercicio profesional.
—Más allá de lo estrictamente profesional, el CAZC también promueve espacios de encuentro entre colegas. ¿Qué importancia tienen?
—Son fundamentales. El Colegio no es solamente el lugar al que recurrimos cuando tenemos una dificultad profesional o necesitamos realizar un trámite. Es también una comunidad.
La camaradería, el encuentro entre colegas, las actividades deportivas y los distintos espacios que genera el CAZC ayudan a construir un sentido de pertenencia que consideramos muy valioso.
El deporte, en particular, tiene esa capacidad de generar vínculos desde otro lugar, de fortalecer el compañerismo y de acercarnos entre colegas de las distintas ciudades del Departamento Judicial.
Queremos que cada abogado y cada abogada sienta que el CAZC es su casa. Que pueda encontrar allí capacitación, representación y defensa de sus derechos, pero también compañeros, amigos y una comunidad con la que compartir el camino.
Ese espíritu de gran familia que hemos ido construyendo es algo que tenemos que cuidar y seguir fortaleciendo.
—¿Qué significa entonces ejercer la abogacía?
—En tiempos en los que muchas instituciones son cuestionadas, el Derecho sigue siendo una herramienta fundamental que tiene una sociedad para resolver sus conflictos de manera pacífica y garantizar la convivencia democrática.
Ser abogado es defender derechos. Es escuchar. Es estudiar. Es argumentar. Es acompañar. Y también es asumir una responsabilidad frente a la sociedad.
Por eso el Día de la Abogacía no es para nosotros solamente una celebración. Es también una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con la Justicia, con el Estado de Derecho y con una profesión ejercida con responsabilidad, ética e independencia.
Dr. Marcelo Fioranelli
Presidente
Colegio de Abogados del Departamento Judicial Zárate Campana




