Cultura y espectáculos

Historia del comic MOMO

Escrito por el actor y guionista John Cusack y dibujado por el talentoso ilustrador internacional Ignacio Noé.

El famoso actor y escritor John Cusack  está dando el salto al mundo del cómic con su primera novela gráfica, MOMO, publicada por Mad Cave Studios. En junio de este año se lanza a la venta.

Es el guión para una película que quizás se haga en el futuro, pero CUSACK (Higth Fidelity, ¿Quieres ser John Malcovich?, 2012) decidió publicarla primero como comic book, esto lo convierte en la primera historieta que publica el actor norteamericano. Cusack cuenta con el talento del maestro ilustrador argentino y escobarense Ignacio Noé (Jeanne D’Arc, Helldorado). «El arte de Noé es exuberante y lleno de hiperdetalles, fusionando una riqueza pictórica con un alcance cinematográfico. Sus páginas vibran con una energía cruda, donde cada viñeta cobra vida con sombras, luz y un inconfundible toque de amenaza»- dice capital Comic.

«Es curiosa la manera como me topé con este trabajo. En 2010 se contactó conmigo la editorial inglesa Other Critheria proponiéndome un encargo poco común, este consistía en hacer en forma de historieta, ambientada en bares y burdeles de Bangkok, un reportaje que el crítico suizo de arte Hans Ulrich Oobrist le había hecho al pintor norteamericano Ashley Bikerton» , nos explica «Nacho», y continúa: «Debía tener 25 páginas, y como era muy largo le encargue a la profesora de inglés MARIANA KLOKOW que lo resumiera. Luego el critico no quiso aparecer, así que su lugar en el comic lo ocupo el director de la editorial, y más tarde el pintor norteamericano, entusiasmado con la idea, pidió que aparecieran víboras y un fumadero de opio. Con todo esto arme una historia en imágenes mientras se desarrollaba el reportaje a la manera de una conversación casual entre dos personas. El comic apareció como una publicación individual y también en el medio de un libro monográfico dedicado a BICKERTON. El libro es enorme, pesa 5 kilos, publicar esa clase de obras monumentales de arte o diseño era a lo que se dedicaba la editorial. El punto es que el dueño de OTHER CRITHERIA era DAMIEN HIRST, el artista y empresario ingles que en los 90 vendió un tiburón en formol, entre otras cosas. A él le gusto la historieta, y al terminarla, estuvimos en los preparativos de otros dos proyectos que luego quedaron en nada.»

Catorce años después Ignacio Noé recibió un mail de la secretaria de Hirst recordándole aquel encargo y proponiéndole hacer otro comic, pero ahora de una futura película.

«Arreglamos las condiciones del trabajo y me envió el guión junto con un muy estricto Non Disclosure Agreement. A poco de comenzar el desarrollo de los personajes me sugirió que uno podría parecerse a JOHN CUSACK, y luego de los primeros bocetos finalmente me informó que el guión era de él y me paso su mail».

De ahí en adelante todo lo referente al trabajo lo arregló con John Cusack, su secretaria y su abogado.

MOMO se presenta como una épica de viaje por carretera a través de una América corrupta y fracturada. La narrativa es una mezcla explosiva de sátira política, cosmología, magia y no falta el humor negro y un inesperado final.

«Fue una empresa muy difícil, y realmente no estaba seguro de poder cumplir. Estuve a cargo de todo, desarrollo de los personajes, adaptación del guion, dibujo y color. Solo pude derivar el calcado de unas fotos y el color plano de varias páginas gracias a la ayuda de ilustradores amigos y de mis hijos, pero esto era un pequeño porcentaje del trabajo total. Lo más complicado fue adaptar con sentido una historia pensada para ser filmada a los límites de las páginas de historieta, además tiene muchas referencias a la cultura americana de los 70 de las que tuve que informarme, y aparecen personalidades famosas donde hay que mantener el parecido mientras gesticulan las emociones necesarias para seguir el guión. La colaboración artística fue fluida a través de email y Zoom, primero muy estrecha en el desarrollo de los personajes, donde él tenia visualizaciones muy claras, luego yo con mucha libertad adapte las secuencias al comic, y finalmente, sobre el comic plantado, el comenzó a hacer muchísimas correcciones».

 

Cabe desyacar que el libro originalmente iba a tener 150 paginas, pero luego de un sinnúmero de ajustes, terminó con 190.
«Ha sido un trabajo muy exigente al que le di dedicación exclusiva durante dos años. Desde el punto de vista artístico fue un placer trabajar con JOHN, siempre tuve la libertad y la explicita exigencia de desarrollar mi mundo en el libro. Fue una experiencia enriquecedora. Estoy muy feliz y orgulloso por el resultado, por este libro que se llama MOMO, y también porque un artista como CUSACK haya elegido mis dibujos para hacerlo» – finaliza diciendo Noé.

Mientras JOHN CUSACK le decía a la prensa internacional: “La historia de origen de Momo la dejaré para otro momento—baste decir que el artista singularmente brillante IGNACIO NOÉ trabajó incansablemente durante muchos días y noches, y ‘decodificó’ los documentos clasificados originales que llegaron a mi atención accidentalmente hace muchos años, cuando Damien Hirst y yo estábamos investigando las rutas de drogas narcóticas chino/norteamericanas de principios de la década de 1970 para un conocido restaurador y coleccionista de arte—estoy más que encantado de trabajar con la excelente gente de Mad Cave—y no tengo ninguna duda de que esta es la primera de muchas creaciones por venir.”

 



 

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