
Con diligencia, y en la primera semana del Año Nuevo
Porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba. (Romanos 14:18).
¿Eres de los que necesitan de la aprobación de los otros? ¿Porque buscar esa aprobación?
Dejemos de buscar la aprobación de los demás porque, y lamentablemente, puede llevarnos a vivir creídos de que somos suficiente.
Nunca olvidemos que la aprobación de nuestros actos viene de Dios y es justamente en Él en donde debemos fijar nuestra mirada. Es en nuestro Padre Celestial en quien debemos de confiar y a quien entregar nuestras vidas.
Si es nuestro deseo ir a un lugar determinado, y Él aprueba nuestra decisión, es seguro que llegaremos a nuestro destino sin tropiezos ni caídas y tendremos éxito. Si es nuestra esperanza conseguir una meta, y sentimos la aprobación del Señor, seremos muy felices porque nuestra realización será completa y, una vez cumplido ese sueño, nuestro propósito, nos sentiremos victoriosos por haberlo alcanzado. Si nuestro propósito es honrar a Dios desde el comienzo del camino, hagámoslo en cada paso, sabiendo que el Señor estará con nosotros y tendremos un año de gran éxito… Si queremos que nuestras vidas cuenten con la aprobación de Dios, que este nuevo año esté lleno de bendiciones, no dudemos en buscar su guía y así nunca alejarnos de su presencia.
¡Buscamos tu aprobación, señor!; porque, y a pesar de lo común que representa el contexto religioso, se quiere que la aprobación sea de Dios en lugar de la de los hombres; porque así nos lo enseña la Biblia… Para ello, hagamos que el transcurrir de nuestras vidas sea de su agrado dejando de lado el deseo de ser reconocidos por las personas. A través de la humildad, la obediencia y la oración, se consigue.
Aprendamos a expresar nuestras emociones de una manera adecuada, sin agresividad ni hostilidad. Desarrollemos la habilidad de tolerar la crítica y el desacuerdo. Aprendamos, y reforcemos nuestra autoconfianza y la autoestima. Trabajemos los pensamientos automáticos de inseguridad y, desafiándolos, vayamos con rumbo a su eliminación.
Seamos de esas personas que han aprendido a reconocer sus propias necesidades y valores… ¡Feliz 2026 para todos!
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires) recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
Claudio Valerio- ®. Valerius




