COLUMNA DE OPINION

Fortín Malvinas

Por VGM Enrique Oscar AGUILAR

 

𝗥𝗘𝗖𝗨𝗘𝗥𝗗𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗨𝗡 𝗖𝗔𝗕𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗖𝗢𝗠𝗔𝗕𝗧𝗜𝗢 𝗘𝗡 𝗠𝗢𝗡𝗧𝗘 𝗛𝗔𝗥𝗥𝗜𝗘𝗧

𝘙𝘦𝘭𝘢𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘊𝘢𝘣𝘰 𝘔𝘢𝘯𝘶𝘦𝘭 𝘓𝘢𝘳𝘳𝘰𝘻𝘢𝘗𝘦𝘳𝘵𝘦𝘯𝘦𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘭𝘢 3𝘳𝘢 𝘉𝘳𝘪𝘨𝘢𝘥𝘢

 Ultima Parte

Y recién nos enteramos al otro día, entre las 9 y las 10 de la mañana que había terminado. A esa hora más o menos me toman prisionero a mí. El combate empezó a las 23 hs y a las cinco de la mañana finalizó, a esa hora no se sentían más disparos, había una calma total, no sabíamos qué pasó, si ganamos el combate o no, dónde estaban los ingleses o si se habían retirado. -Exactamente. Ahí ya se perdió toda comunicación, de las 12 de la noche en adelante no tuvimos comunicación con nadie. El soldado clase 62 LORENZO DONATO CAZA, de quien se ven imágenes en todas las películas de Malvinas, recibe un disparo que le ingresa por la boca, entre los dientes, y le produce una herida en la mandíbula y el mentón. Y al Sargento RAMON ANTONIO BARRIOS, mi compañero de carpa, le pegan un tiro en la oreja. Yo me encontraba en el medio de los dos, uno a la derecha y otro a la izquierda, tirados cuerpo a tierra. Gracias a dios no me pasó nada… Y bueno, íbamos y veníamos hacia la cresta del monte, para seguir combatiendo, nos quedamos sin munición, nuestra munición quedó en otra posición… Todo perdimos. Eso querían los ingleses, sacarnos de nuestra posición ellos sabían que nosotros teníamos municiones… y cuando nos sacaron… prácticamente perdimos todos. Llevamos lo que teníamos puesto, en los cargadores que llevamos en la cintura, en la bolsa que habíamos preparado, en la bolsita del colchón donde dormíamos, es decir, en las fundas, ahí también teníamos municiones para transportarlos mejor que en los cajones que teníamos. Los cajones pesan aproximadamente 30 kilos y necesitas dos hombres para llevarlos, como el terreno era todo rocas, se necesita poder sortear las rocas y los disparos del enemigo. Buscamos el puesto socorro del regimiento 4, para dales las curaciones necesarias al Soldado Caza, ya que en mi grupo también había enfermeros. Nos esparcimos por todos los lugares y no podíamos encontrarlos. Yendo hacia la cresta del monte escuchamos que venía caminando una patrulla inglesa, nos metimos en un hueco que había en piedra, Barrios y Caza que estaban heridos eran tan valientes…no emitieron un gemido y pudieron soportar el dolor. Los ingleses no se dieron cuenta que estábamos ahí. En ese momento el sargento Barrios, oriundo de Mercedes, Corrientes, tampoco era un infante, pero luchó como un infante, su oficio era el de zapatero. Pero bueno, teníamos instrucciones, más allá de eso… Encontramos al enfermero de la sección nuestra, el cabo Sandoval y ahí le hizo las primeras curaciones a Barrios y Caza … cuando caímos prisioneros al Soldado Caza los ingleses los filmaron, él tenía venda en su rostro; en toda imagen que se emiten de la guerra aparece Caza…

A partir de las 5 de la mañana no hubo ni un disparo supuse que nadie tenía munición y hubo una calma total, esa noche hacía mucho frío, caía nieve y a las 5 de la mañana parece que se abrió el cielo. A las 9 hs, salimos del refugio donde nos metimos, primero éramos tres, después éramos cinco, el Sargento 1ro Razetto era el más antiguo, nos reunió a los suboficiales, al sargento Barrios, yo era Cabo, y nos dio instrucciones. Para poder llegar a Puerto Argentino, dijo, si nos encontrábamos con una patrulla inglesa nadie se hace el héroe, ya que se contaba con muy poca cantidad de munición. No debíamos enfrentarlos y si era necesario entregarnos para preservar la vida de todos.

entre Monte Harriet y el Monte Dos Hermanas, en el medio hay un valle, que estaba minado por los ingenieros argentinos. … Nosotros sabíamos que había minas, pero como no las plantamos, no sabíamos dónde estaban. Gracias a Dios encontramos a un suboficial ingeniero, él nos guio para ir a Puerto Argentino, pero no alcanzamos a hacer ni mil metros, ni eso, aparecen dos aviones por el valle, entre Monte Dos Hermanas y Harriet. Nos tiramos cuerpo a tierra para no ser detectados por los pilotos y cuando nos levantamos, soldados ingleses estaban atrás diciéndonos que nos rindiéramos, en castellano por supuesto. Bueno, nos dimos vuelta todos, íbamos más o menos 15 hombres, había varios soldados más apuntándonos. Nos llevaron a un lugar donde había más prisioneros. Primero éramos 30, después 40, 50, y así llegamos a 200 hombres aproximadamente. Después nos bajaron a la ladera del cerro. Allí revisaban a cada uno para ver si estábamos heridos; el que no estaba y podía caminar, a un lado, si estabas herido marcaban el lugar de la herida en un afiche del cuerpo humano. Los enfermeros hacían los trabajos, así facilitaban el trabajo a los médicos. A los que estaban mal heridos se los llevaron en helicóptero, como el caso del cabo López y el soldado Caza.

Había un camino que recorría Puerto Argentino a Fitz Roy, frente al Monte Harriet donde se libró la batalla, allí los ingleses estaban con un hospital móvil, atendiendo a los ingleses que estaban heridos y a nosotros, que éramos prisioneros. Tenían médicos, enfermeros y varios helicópteros. A los que estaban muy heridos los cargaban en helicópteros, se los llevaban al barco hospital que tenían en alta mar, fue el caso del Cabo LOPEZ CARLOS ALBERTO, quien se enteró después de 30 años de la guerra quién lo trajo del pozo. Fui yo con el Sargento 1ro RAZETTO, él era el más antiguo. Pidió permiso para ir a buscar un herido. Sabíamos que estaba en el cerro, fuimos con dos soldados más, hicimos una camilla con una manta, lo trajimos a López, se lo entregamos a los ingleses y gracias a las curaciones de los médicos ingleses, López vive. Tenía heridas en la espalda, la granada que explotó en el pozo, lo dañó mucho, los médicos ingleses lo operaron 3 o 4 veces en el barco… Y hoy vive en la Ciudad de Curuzú Cuatiá, Corrientes. -Los ingleses se portaron muy bien con nuestros heridos. Incluso con los prisioneros. Yo fui prisionero. Estuve del 12 junio hasta el 19. Después vine a Madryn en un buque inglés, estuve prisionero en Fitz Roy.

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